Me cansé de guardar mis dibujos en un cajón y los puse al lado de textos sin mucha importancia sobr

domingo, 9 de enero de 2011

Se Nos Perdió El Sur

Cuando se planifica un viaje, se mira a destino, se acomoda el origen. Cuando se arma una mochila, se lleva nuestras segundas pieles más importantes, en muchas ocasiones pueden sobrar durante la estadía, en otras extrañaremos aquellas de las que por descuido nos olvidamos. Una foto, algo de música para el viaje, un buen libro, un par de amuletos que no necesitaremos. El peso nos excede, y apenas podemos lanzarnos a esos lugares recónditos, tenemos la necesidad de desconectarnos de todo ese sur e ir hacia el norte de esta temporada.
Se me perdió el sur, se me olvidó de donde venía, me perdí y un mapa no supo ayudarme, no quiso seguir la aventura conmigo. Se me perdieron las ideas, me dejé guiar por el Sol y el viento. Me sentí tan sola, pero luego vi que los autos iban cargados de perdidos, que solo recordaban que querían ir hacia un solo lugar, y en el ánimo de superarse, se les perdió su origen, creyendo que ese destino era lo único que valía la pena.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Lo Insegurable

 Hace unos años contraté una póliza. La cobertura es extensa, y tiene vigencia hasta el día de hoy. Les cuento;
-Aseguré mi casa; quien sabe si alguien un día la toman, la desentierra, le quitan las fundaciones, sea parte de un carro alegórico o un set de televisión. Quiero mi casa segura y siempre convertida en casa. No saco nada con describir que pasaría con ella participando en un incendio, terremoto o huracán.
-Aseguré mi auto; imposible regalarlo para la práctica de alunizajes, mucho menos convertirlo en chatarra, naves espacial o cualquier tipo de pieza faltante para intentos de naves espaciales universitarias. Si le robasen las ruedas, quedaría como casita para niños en los juegos de arena, no, que horrorosa visión.
-Aseguré mi dinero; tomé un seguro adicional, además de la seguridad que una larga fila en el banco me pueda dar. Aseguré el plástico y el metal, aseguré hasta las letras sobresalientes con mi nombre, los sellos de agua, aseguré la tinta y los colores. Tomé un seguro adicional para que las cifras no cambien con el paso del tiempo, y así desaparezcan mis fondos. Aseguré la cordura con la que debo ocupar cada peso, aseguré su pérdida sin explicaciones y aseguré mi sensatez para no prestar más de lo razonablemente aceptado.
-Aseguré mi salud; aseguré mi baja probabilidad de tener algún accidente, aseguré mis buenos genes para no contar con extrañas enfermedades, aseguré tener una buena silla en la sala de espera. Aseguré la pérdida de cualquier órgano o extremidad.
Todavía no ha sucedido nada de lo que podría pasar y la póliza cubra mis gastos. Sigo pagando todos los meses esperando utilizar al fin mi parte necesaria, que algo suceda, y aunque nunca evite que sucedan, espero con ansias el momento de hacer uso de esta póliza y todos esos papeles y trámites…

sábado, 27 de noviembre de 2010

El Místico Sentido de los Miedos

Tenía tanto miedo, comencé a escarbar en los libros, vi cientos de películas sobre la religión y el sentido de la vida, ayudé a todos los débiles que encontré a mi paso, pero el miedo no se iba. Pagué mucho dinero por encuentros espirituales, probé con ritos paganos, antiguas drogas alucinógenas, bailé alrededor de una hoguera, hice sacrificios de sangre y ayuno, siendo así y a pesar de todo, mis miedos no se iban. Pensaba en la muerte, en la miseria, temía a la naturaleza y su fuerza descomunal, el miedo a la soledad, a la ausencia y todas las carencias posibles carcomían mis energías para seguir viviendo.
Todo hubiera seguido igual sino hubiera conocido a aquel ser que hizo de mi alma una llamarada infinita. Me presentó los secretos de la historia y lo místico, esos mismos que millones desconocen y que ha dependido de solo algunos mantenerlos en secreto. Me dio charlas de humildad, lo que me permitió tener la chance para no pensar si era o no especial entre todos y darme cuenta de lo miserable que seguía siendo. Me dejó prendido a la calidez y esa dulzura, la de su voz cuando decía; “no dejes que tu propia fé te encierre en los miedos, tu fé debe enfrentarlos, hacerlos desaparecer”… No fueron necesarias más palabras para entender que creer en lo místico, que darle tanto sentido a lo espiritual sienta su dirección cuando se es capaz de no temerle a lo superior, sino que subir hasta él, ser más y mejor, derrotar las barreras, superar las caídas, conocerse a sí mismo, entender la importancia de los real, valorar la verdad, dejar a un lado los símbolos, los ritos, las meditaciones, dejar de llenarse de ruido mientras el corazón se llena de miedos. Desde ese encuentro, el templo, los ritos, los objetos de valor, los llevo solo dentro de mí, los hago agua, los convierto en esa llama que realmente necesito para no tener más miedo.

Feria del Cómic Plaza Brasil - Algunas fotos